Manifiesto de Jaime III desautorizando a los mellistas germanófilos (1919)

Fuente: El Correo Español: Mensaje augusto, 11 de febrero de 1919, página 1.

A mis leales:

La guerra, la más sangrienta que hayan presenciado los siglos, me ha incomunicado con vosotros y puede decirse aislado del mundo entero.

Retenido en Austria tres largos años sin haber obtenido respuesta en todo ese tiempo a las repetidas cartas escritas por mí a los encargados de dirigir la opinión de nuestra Comunión, privado de la lectura de periódicos españoles, he tenido que vivir dolorido y silencioso en los momentos en que más necesidad y mayores deseos sentía de comunicarme con vosotros.

El nombre que llevo, mi cualidad de Jefe de la Casa de Borbón, cuya historia milenaria está estrechamente entretejida con la gloriosa historia de la Francia tradicional y monárquica; mi gratitud a la Rusia Imperial, cuyo uniforme me honro en conservar; mis estrechos lazos de parentesco con la familia reinante en Austria, y, más aún que todas estas razones, mi entrañable cariño a España y mi ardiente deseo de verla alejada del conflicto mundial, me imponían la más estrecha neutralidad y esa es la actitud que yo ordené; desgraciadamente no fui obedecido.

Una parte de nuestra prensa, equivocadamente y contra mi voluntad, emprendió una desdichada campaña en favor de uno de los bandos beligerantes.

Para arrastrar en ese sentido a nuestras nobles y honradas masas —y esto es lo que más hondamente me duele— se les ha pintado con colores embusteros mis sentimientos, haciéndoles creer contra toda verdad mis simpatías prusianas; fingiendo intimidades con el Kaiser, a quien jamás he visto y de quien sólo he recibido desatenciones y agravios, falsificando noticias y hasta documentos tan odiosos como ridículos.

Contra esta campaña de mentiras y falsedades, de la que ahora me voy enterando, protesto con todas mis fuerzas.

Espero que me rindan cuentas los que tienen el deber de hacerlo, para depurar responsabilidades; y mientras llegue ese día, me limito, por hoy, a enviar a todos mis cariñosos saludos y a pedirles que correspondan a la ilimitada confianza que en ellos deposito.

Estamos atravesando momentos angustiosos que serán decisivos para los destinos del mundo y, por consiguiente, para los de España. Esta necesita de todos sus hijos y especialmente de los que, como vosotros, han sido educados en la escuela del sacrificio y han conservado el culto del honor.

En cuanto reúna datos suficientes procederé a la completa reorganización de nuestras fuerzas, pensando apoyarme principalmente en nuestras brillantes juventudes y en nuestros gloriosos veteranos.

Considero de feliz augurio el primer documento que he recibido en París, al salir de mi claustración. He recibido un mensaje de la Juventud Jaimista de Madrid ofreciéndome su incondicional adhesión y rogándome que la utilice.

De todo corazón le agradezco y de todo corazón le devuelvo su saludo, haciéndole extensivo a todas las juventudes jaimistas del resto de España.

Con vuestra fidelidad cuento, como vosotros podéis contar con mi firme resolución de consagrar todas mis fuerzas, todos mis sentimientos, todas mis energías, a la regeneración de mi amadísima Patria.

París, 30 de enero de 1919.

JAIME

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