Discurso de Don Carlos Hugo en Sant Miquel de Cuixà (1976)

Discurso en el acto celebrado el 27 de junio de 1976 por los partidos carlistas de los tres países de lengua catalana.

En este monasterio de Sant Miquel de Cuixà, nos reunimos hoy con los representantes de tres nacionalidades, de tres pueblos, de tres países, los representantes de los partidos carlistas de Cataluña, de Valencia y de Baleares. Estamos reunidos para manifestarnos ante el momento político actual, para exponer nuestro proyecto político.

El momento político actual se caracteriza por el renacer del sentimiento nacional con fuerza explosiva. Renacer de la personalidad de los pueblos, de las libertades de los países que actualmente están aplastados por un sistema político totalitario.

Este renacer es hoy, ya, verdad del todo para Cataluña, para Baleares, para Valencia, para Euskadi, para Galicia. Es verdad también para Aragón, para Andalucía y para todos los pueblos que componen el Estado español.

Cien años de centralismo capitalista y burgués y cuarenta años de dictadura totalitaria no han logrado aplastar el sentimiento nacional de estos pueblos. Solamente han logrado reprimirlo y, por ello, resurge hoy con todo el ímpetu de una reconquista.

Mientras el liberalismo del siglo pasado enmascaraba, con su seudodemocracia, al centralismo y al atropello del capitalismo, la dictadura ha puesto de manifiesto, con deslumbrante evidencia, los efectos devastadores del capitalismo, del centralismo y del totalitarismo.

El totalitarismo reduce la sociedad al Estado. El Estado, el Régimen, lo es todo.

Hoy, asistimos a la toma de conciencia que si se quiere democracia, si se quiere la existencia de la democracia, tiene que ser con el renacimiento de todas las comunidades políticas.

No sólo de todas las ideologías, de todos los partidos políticos, no sólo de todas las organizaciones del trabajo o sindicales. Sino que es necesario para el establecimiento de la democracia el reconocimiento de estas comunidades peculiares, históricas, culturales, humanas, que son los pueblos, países o nacionalidades. Que la democracia es imposible si no se reconocen las nacionalidades.

Todos los demócratas estarán dentro de poco de acuerdo que no se puede hacer democracia sin el reconocimiento del principio de autogobierno de todas las comunidades, países, pueblos o nacionalidades.

Todos los demócratas estarán pronto de acuerdo que no puede haber unidad democrática sin federalismo.

Porque federar es unir, federar es unir sobre la base de un pacto, federar es unir libremente, federar es unir en y con libertad. Por eso repetimos y repetiremos que no puede haber democracia, ni libertad, sin federalismo.

Pero la dictadura totalitaria es además capitalista y, por ello, ha puesto todavía más en evidencia que no puede haber libertad sin socialismo.

No hay libertad sin igualdad, porque sino sería la libertad de los privilegiados. No hay libertad sin justicia, porque sino sería la libertad del más fuerte. No hay libertad sin solidaridad, porque sino sería solamente la libertad del egoísmo.

La condición de la igualdad, de la justicia y de la solidaridad es el socialismo. Si el socialismo es condición de libertad para las personas, es también condición de libertad para los pueblos.

Sin socialismo, no puede haber federalismo democrático. No es el socialismo condición solamente necesaria, es condición absolutamente necesaria.

El capitalismo priva al pueblo y a los pueblos de su instrumento de producción. Ha montado gigantescos feudos económicos que desarrollan o privan de su desarrollo al pueblo, a la ciudad o a la nación.

Sin la reapropiación por los pueblos de su instrumento de producción, el feudalismo del sistema capitalista, el feudalismo económico, seguirá dominando las libertades políticas y cívicas.

Solamente el socialismo permitirá devolver a la sociedad el poder económico que detenta el capitalismo. Devolverá a la sociedad el poder de autogobernarse.

La autogestión de los pueblos es el federalismo con el socialismo. Es la capacidad de autodeterminarse, es la libertad comunitaria de las comunidades.

En el federalismo, la unidad es defensora de la diversidad. Si es verdad que los objetivos a largo plazo de la oposición y de los partidos que la componen realmente son distintos, tenemos que reconocer todos que los obstáculos que se oponen para establecer las libertades son comunes a todos. Por ello, los objetivos inmediatos son también, necesariamente, objetivos comunes. Estos se pueden resumir en dos palabras: ruptura democrática.

Hoy la unidad de la oposición en un orden táctico es transitoria, pero necesaria para alcanzar la democracia. Para que esta unidad sea más eficaz se debe dar a través de unos organismos unitarios a nivel de nacionalidades.

La vemos en organismos unitarios a nivel del Estado español como consecuencia de los anteriores.

Así podremos crear, desde hoy, la federación libre de las fuerzas democráticas. Así podremos, desde hoy, potenciar la unidad de todos los pueblos. Así podremos iniciar, desde hoy, la oposición, el camino federal del mañana.

El Partido Carlista defiende el derecho a la autodeterminación de los pueblos. El Partido Carlista nació por la defensa de este derecho.

Autodeterminación interna, que es el autogobierno.

Autodeterminación externa, que es la unión pactada en el Estado federal exterior.

Autodeterminación que no es separación ni separatismo. Es el derecho a unirse libremente con otros pueblos.

Autodeterminación significa crear desde las bases nacionales unos nuevos estados.

Autodeterminación significa políticamente federalismo. Por eso decimos no a la descentralización. No queremos ver el Estado central o el Poder central instalado con su administración y su mecanismo de gobierno en nuestras provincias.

Por eso decimos sí al federalismo. Porque queremos ver la administración y el poder de los estados federados instalados en un poder federado.

Cada pueblo lucha por la libertad.

No hay libertad sin libertad para todos. No es un principio moral, es puro realismo.

No habrá libertad para Valencia, para Cataluña, para Baleares, mientras haya opresión del sistema actual. Es decir, mientras haya un sistema represivo como sistema de gobierno. La primera de las represiones del sistema actual es la represión de los pueblos.

Porque este sistema ocupa por igual Baleares, Valencia y Cataluña. Euskadi, Galicia, Castilla y Andalucía.

Es decir, que mientras exista el actual sistema no se puede alcanzar la autonomía de los pueblos y de las nacionalidades. Serán libres todas las nacionalidades el día que todas juntas se hayan liberado del sistema e iniciado la construcción del sistema federal común a todos.

Un sistema de solidaridad que establezca la solidaridad entre los pueblos.

Un estado federal democrático pactado.

Estamos en vísperas de un momento político excepcional. Momento que significa el renacer de las libertades políticas.

Pero también observamos resistencias de los sectores de la extrema derecha totalitaria y capitalista. Ellos buscan el baño de sangre para evitar la llegada de la libertad.

Montejurra 76 es un ejemplo de sus métodos.

Montejurra es un ejemplo de la complicidad del sistema con los métodos, con las personas y con las ideologías de esta derecha.

Montejurra es también la gran victoria de la democracia y del Partido Carlista, aunque haya costado víctimas.

El Partido Carlista, ante el acontecimiento dramático, ha demostrado su serenidad, su parte positiva ha sido la demostración de que sólo hay un Carlismo.

En Montejurra se ha salvado la dignidad de los pueblos, porque el ataque no sólo era contra el Carlismo, sino contra todo el Pueblo.

En Montejurra las víctimas han hecho de su sacrificio una responsabilidad para nosotros militantes.

Montejurra es base de libertad para todos.

La realidad política de estos momentos y la marcha imparable del pueblo hacia su liberación nos obliga y responsabiliza para reafirmar el compromiso que el Partido Carlista y sus militantes tienen empeñados con esta lucha del Pueblo.

Los Partidos Carlistas de Cataluña. Valencia y Baleares quedan dentro de esa dinámica del partido, pactada a nivel federal. Pacto de unidad de acción. Esta será nuestra mejor arma para hacer fructífera la lucha y para alcanzar las metas del socialismo plural y de autogestión que será base del Estado Federal.

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