Mensaje de Don Javier instituyendo el Día de la Lucha Carlista (1970)

La lucha ya centenaria del carlismo para dar a España unas estructuras de libertad, de justicia y de paz –fin esencial que nuestra Monarquía ha servido y sirve como razón de su existencia-, adquiere especial relieve en nuestros días. A nuestro lado, grandes sectores de un pueblo que despierta y que quiere recobrar, con su libertad, su propia personalidad, mantienen esta renovada esperanza de futuro.

Hoy os convoco a todos, carlistas y españoles, empeñados en esta lucha por la libertad de nuestro pueblo, para que, a pesar de los obstáculos, consolidemos esta sana rebeldía. Pero la lucha será infructuosa si antes no creamos una conciencia de sacrificio y entrega. La lucha es constante, como permanente es el compromiso que tenemos adquirido y que se renueva con nuestra línea política puesta al día. Sin embargo, es necesario aunar esos esfuerzos en la consecución de unas metas concretas para que puedan ser eficaces.

Todo carlista tiene el deber de participar en estos trabajos. Y esta participación debe de ser fundamentalmente económica. Con su aportación económica nacerá el compromiso y dará al carlismo la gran oportunidad de llevar a cabo todos sus planes. Pero no quiero planes utópicos, sino realidades. Y necesitamos medios para realizarlos. Ésta es la primera participación. Sin ella, las otras no son posibles y siempre quedarán en una ilusión. Con los medios adquiridos crearemos nuevas oportunidades de participación y comunicación. Nuestra fuerza será la que tengamos en medios de lucha; los medios de lucha se adquieren con dinero y ese dinero es el nuestro. El sacrificio es el nuestro. No esperamos que vengan a darnos la razón y a entregar el poder. Lo debemos conquistar nosotros.

Este pensamiento es el que me ha movido a establecer una jornada anual, que denominaremos “Día de la Lucha Carlista”. Sobre él llamo especialmente vuestra atención y vuestra entrega para crear en torno a este día el estímulo y la vivencia de un sacrificio a fin de que nuestra lucha esté iluminada por la esperanza. Con el mismo espíritu que consagramos otro día a la memoria de nuestros Mártires, para rendir homenaje y sentirnos estimulados con su ejemplo, declaramos ahora este Día para ser conscientes de la nueva lucha y de la responsabilidad que con ella adquirimos. Día en el que quiero que se festeje la alegría de estar luchando.

Porque la lucha es alegría y vida. Y es también compromiso, es entrega y es conquista. Es conquista de hombres, conquista de opiniones y conquista de poder. El partido político más viejo de España, y probablemente de Europa, será muy pronto, o lo es ya, el más joven. No sólo por la composición de sus miembros, sino por su dinamismo y su doctrina. El más joven en su doctrina porque es ya el grupo político más democrático, el más popular, el que propone la más intensa participación en la tan compleja labor de la vida de la comunidad.

Quiero recordaros sobre todo aquí la confianza que tenemos en la inmensa capacidad creativa de la libertad, con su espléndido corolario que es la concordia de todos en unas responsabilidades comunes. Creemos en la alegría que da la vida con responsabilidad.

Creemos en el desarrollo de la personalidad por la vía de libertad. Creemos que la justicia es condición de la paz, pero creemos que la justicia y la paz son un premio. El premio de una lucha.

Por todo ello y con los fines expresados, instituyo ya desde ahora el “Día de la Lucha Carlista”.

Este Día será todos los años el 2 de octubre, fecha aniversario del primer levantamiento carlista en Talavera de la Reina en 1833. Allí se dio el primer grito por la Libertad y el Derecho y desde entonces estamos en permanente lucha junto con el pueblo español. Lucha carlista, guerrera unas veces, las menos; otras, la mayor parte, política y social. Una lucha que hemos mantenido durante más de un siglo y que continuamos hoy. Por eso hemos creído justo evocar en esa jornada a aquel primer luchador carlista que fue el caballeroso don Manuel María González, que dio en Talavera de la Reina el primer grito de ¡Viva Carlos V! y ofrendó su vida por la Causa.

Para la aplicación práctica y la eficacia de este día, del que tanto espero, dejo a la iniciativa de mis queridos carlistas, presididos por mi Junta Suprema y por sus respectivos Jefes Regionales, la inventiva de los mil medios que su entusiasmo les sugiera para la realización de esta gran jornada nacional. Estoy seguro de que tanto los carlistas como todos nuestros amigos secundarán unánimemente las normas y directrices que a este fin se tracen.

Desde el destierro, mi Familia y Yo nos unimos a vosotros, mis leales carlistas, en esta evocación y en esta lucha y esperanza por España.

FRANCISCO JAVIER

Puchheim, 25 de julio de 1970.

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