Mensaje de Javier I al Congreso Nacional Carlista (1966)

A mis queridos carlistas en Congreso Nacional:

Me complace dirigirme hoy a vosotros a través de mi querido Jefe Delegado en España.

Ha sido mi deseo ferviente, hace ya tiempo, reunir a los carlistas más destacados por sus puestos de responsabilidad en un Congreso extraordinario, con el fin de escucha la opinión de todos, sin la cual no es posible en política actuar de una manera eficaz y, en una palabra, carlista.

Porque el Carlismo, lejos del absolutismo, es el sistema adecuado para resolver el gran problema de nuestra época: la representación política. El ciudadano debe encontrarse con cauces o instituciones para poder tener acceso a la vida política y, de esta manera, participar activamente en la labor común.

El Carlismo puede demostrar a todos los españoles que es el único gran movimiento representativo y democrático con soluciones actuales. Sus actos públicos así lo demuestran. Y hoy, este Congreso Nacional, es la mejor prueba de ello.

El gran tesoro de nuestra Monarquía Tradicional es, precisamente, esa fructífera colaboración de la Dinastía y el Pueblo carlista. Un pueblo monárquico, sin cabeza, es un contrasentido, carecería de fuerza política y no tendría capacidad de atracción ante los restantes ciudadanos del país.

Una Dinastía sin Pueblo, quedaría totalmente incapacitada para cumplir con su deber. Sería nada más una constante reclamación de unos derechos heredados, que nada importaría a los españoles que piensan en el futuro y en el bien de la Patria.

Pero nuestra Monarquía tiene, desde hace siglo y medio, esta colaboración entre Pueblo y Dinastía. Una colaboración sellada con lealtad, entrega, adhesión, afecto vivísimo y, en muchas ocasiones, rubricada con sacrificios, penalidades, cárceles, destierros y hasta la propia vida.

Ante una historia así, nadie puede retroceder. Nadie puede abdicar en sus obligaciones.

Estas fechas en las que estáis reunidos en el Valle de los Caídos, son posiblemente únicas en la historia de la Monarquía. El Rey no puede desconocer las opiniones del Pueblo. Por esto es por lo que de acuerdo con mi Jefe Delegado y la Junta de Gobierno he deseado que acudáis a este Congreso, no sólo los cargos de responsabilidad regional o provincial, sino también los que laboráis por el triunfo de nuestra Causa en el marco de un pequeño pueblo o una comarca.

Deseo vivamente que trabajéis estos días con profundo espíritu de entrega. Que manifestéis vuestras opiniones en estos cuestionarios donde quedan reflejadas todas las preguntas que España y el Carlismo tienen planteadas. Que este Congreso, lejos de las tristes experiencias de la España liberal, no se convierta en un parlamento de voces, sino en un trabajo constructivo que sea útil a todos.

Nuestra misión es muy importante. Debéis hacer comprender a todos los españoles no monárquicos la posibilidad que tienen en participar en la edificación de la Nueva Monarquía. Sin exclusivismos partidistas, porque la gran lección que el Carlismo puede ofrecer a España es, precisamente, la institucionalización de una Monarquía Católica, Social y Representativa, donde quedan las buenas ideas de tantos españoles, que temen a la Monarquía porque no han conocido la nuestra.

Tened mucha fe. El momento que vivimos está indudablemente muy cerca de la victoria. Tened disciplina en vuestros jefes superiores. Trabajad constantemente y sin tregua, sin preocuparos de los que os rodean, porque la responsabilidad es de cada uno de vosotros.

Queridas mujeres carlistas: Que vuestra labor, ahora en la Paz, se asemeje a la que vuestra organización desarrolló en la Cruzada. Tenéis una misión bella y difícil con las demás mujeres de la sociedad española.

Queridos excombatientes y requetés: mantened vivo el espíritu de lucha trabajando sin descanso en vuestros ambientes, en la propaganda de los principios que vosotros o vuestros padres defendisteis hace casi treinta años.

Queridos obreros carlistas: Vuestra es la responsabilidad de demostrar al mundo que el Carlismo tiene soluciones para los problemas sociales y económicos de España.

Queridos universitarios: Con vuestra rebeldía juvenil estáis ganando muchas batallas en pro del conocimiento del Carlismo. Vosotros seréis los dirigentes del futuro.

Queridos intelectuales carlistas: Vuestras conferencias y vuestros actos de propaganda han de ser un bien inestimable.

Queridos miembros del último Consejo Nacional: Os agradezco todas vuestras orientaciones, y hoy, no hacéis falta aquí.

De todos espero un trabajo profundo y sincero. Vuestras indicaciones serán utilísimas. Gracias a todos de antemano. Espero con impaciencia vuestras respuestas, y tened la seguridad de que las leeré con sumo gusto, personalmente, todas vuestras opiniones.

Mi Dinastía estará siempre al servicio de España. Tanto la Reina como yo con mis queridos hijos, Carlos e Irene, Príncipes de Asturias, como el Infante Sixto Enrique y las Infantas, continuaremos, siempre, haciendo honor a nuestro deber.

De todos afectísimo. FRANCISCO JAVIER.

En Hendaya, junto a la frontera de España, a 30 de enero de 1966.

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