Carta de Carlos V a Zumalacárregui (1834)

Comandancia general de Navarra.- El Rey N.S. se ha dignado dirigirme, firmada de su real mano, la carta siguiente.

Mi real ánimo y corazón se hallan dulcemente afectados há ya muchos días, al contemplar los heroicos esfuerzos que hacen en favor de la religión y de la legitimidad de mis derechos las provincias de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya, a quienes nombro sin preferencia siguiendo solo el orden alfabético. Mis reales sentimientos manifestados en la alocución adjunta, quiero que se publiquen a la faz del mundo entero: tratad, hijos míos, de reimprimirla con este grande objeto, pues vuestros hechos oscurecen ya el heroísmo de los pueblos. Más de una vez os he dirigido mis juicios o cartas pero estoy con el sentimiento de que quizá no han llegado a vuestras manos.

Digno jefe Zumalacárregui, os encargo que hagáis presente mi real gratitud a todos los que mandan las divisiones, y también a la Junta de estas cuatro provincias. Confirmo cuantos grados militares haya dispensado o los que vos y demás hayáis concedido, y la autorizo para esto y cuanto sea necesario y oportuno al grande fin que os habéis propuesto, para lo que deposito esta parte de mi autoridad soberana. Trabajad con unión y alejad de vosotros todo espíritu de discordia y aun los más imperceptibles elementos de división. Fijad solo los ojos en el corazón de Dios, en mí y en la nación española. Vosotros sabéis lo que conviene a esas provincias en el orden civil y administrativo. Sentado sobre mi solio he de conservar sus fueros. Para todo os revisto de la facultad necesaria y oportuna. Os dirijo también el decreto de ley penal que he mandado publicar, con el objetivo de prevenir las violencias del gobierno usurpador. Como no se pueden multiplicar escritos, vos, el mariscal de mis ejércitos, don Tomás de Zumalacárregui, pondréis en conocimiento de la Junta y demás jefes militares toda esta mi soberana voluntad. A los oficiales, soldados y pueblo, manifestareis mi amor. Obrad con prudencia, sí, pero con desembarazo, porque hijos tan amados por sus virtudes deben proceder con libertad, pues tienen a su favor todo el lleno de la voluntad de su padre. Este es el concepto bajo el que me habéis de mirar y la preciosa joya de mi corona. Si alguna vez fuera conveniente conceder gracias a los jefes y demás de la Reina viuda, todos teneis mi autoridad.

Palacio de Villareal, 18 de marzo de 1835.

Carlos, Rey de España.

Lo que me apresuro, lleno de satisfacción, a poner en conocimiento de V. E., a fin de que participe de la misma, acompañándole copias de cuantos documentos he recibido, y los cuales con arreglo a la soberana voluntad espero dispondrá V. E. se reimpriman en grande número de ejemplares para proveer a las tres provincias y Navarra, como también al reino de Aragón.

Dios guarde a V. E. muchos años.

Cuartel General de Piedramillera, 12 de abril de 1834.

Tomás Zumalacárregui.

Excelentísima Junta Gubernativa de Navarra.

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