Real Decreto de confirmación de los fueros de Vizcaya (1834)

Melchor Ferrer (Historia del Tradicionalismo Español, Tomo V, Editorial Católica Española, Sevilla, 1943, pp. 24-25).

«En los mismos días en que moría la Reina, daba Carlos V una R. O. de importancia suma, no sólo en el orden político, sino también en el orden ideológico. Carlos V confirmaba el 7 de septiembre los fueros de Vizcaya y al hacerlo establecía una mayor diferencia entre su régimen y el que el ilegítimo quería establecer en España, que era el del centralismo nivelador, el cual si bien arrancaba del cesarismo francés, había tenido su exposición y su consagración en los regímenes derivados de la Revolución francesa, tanto de la República como del Imperio napoleónico. El reconocimiento de los fueros de Vizcaya era en el orden ideológico el primer paso de la confirmación del régimen foral para toda España, que debía llevar más tarde a cabo Carlos VII, aunque lo iniciara Carlos V. En realidad, no existe Monarquía limitada, es decir tradicionalista, sin el reconocimiento pleno de todos los fueros provinciales, locales, corporativos, etc., que son los que limitan la función Real. Como decimos, es, en en realidad, el decreto del 7 de septiembre un inicio que en la época satisfacía a los carlistas vasco-navarros por el amor que sentían a las tradiciones jurídicas de sus provincias. En la evolución que en el siglo XIX tendrá el tradicionalismo, no será más que un punto de arranque y un contraste con las ideas liberales; pero luego, en manos de los pensadores, es cuando se irá extrayendo, como de una cantera abandonada, la tradición, que allí estaba como un bloque firme, y tomará fulgores de piedra preciosa, y al tallarle con sus escritos y discursos Aparisi, y más tarde Vázquez de Mella, será, en realidad, uno de los elementos fundamentales del pensamiento carlista, que ha de legarse, cual rica presea, a las generaciones sucesivas».

Circular de la Diputación de Vizcaya sobre la confirmación de los Fueros por Carlos V

Diputación General del Señorío de Vizcaya

Sección del Gobierno.-Circular.

Constaba a la Diputación General la distinguida predilección que el Rey Nuestro Señor Don Carlos V de Borbón (D. L. G.) se complace en dispensar a Vizcaya, la primera que decidida proclamó sus indisputables derechos al Trono español, y fundada en el más íntimo convencimiento de esta verdad, concibió la idea de suplicar reverentemente a S. M., se dignase arraigar en el pecho de sus leales habitantes, con un testimonio público e indeleble del alto aprecio que han merecido en su Real ánimo los extraordinarios sacrificios del Señorío en defensa de la justa causa del Altar y el Trono, simbolizada en su augusta persona, el grato recuerdo del alto honor que ha recibido, poseyéndole por segunda vez en su territorio. S. M. accediendo benigno a las instancias de la Diputación y deseando vincular con un hecho memorable su reconocimiento a los servicios de Vizcaya, ha tenido la singular bondad, hallándose de paso en esta Villa de Guernica, de visitar el Salón de la Antigua, donde se celebran las Juntas Generales del País, y expedir en él solemnemente el Real Decreto que sigue:

REAL DECRETO.- Queriendo perpetuar en este M. N. y M. L. Señorío de Vizcaya, la manifestación del placer que experimento al verme entre sus leales y siempre fieles naturales, especialmente en este memorable sitio, donde mi augusto predecesor el Señor D. Fernando V, de feliz memoria, confirmó a los Vizcaínos sus antiguos Fueros y Privilegios, y no pudiendo hacerlo de un modo más expresivo ni más conforme a los justos deseos del País que imitando a mi referido predecesor, he venido en confirmar y confirmo los Fueros y Privilegios de Vizcaya, por este mi Real Decreto, que servirá de recuerdo perpetuo al día plausible de su fecha, en el que al frente de las autoridades del Señorío y de sus hijos armados en defensa de mis soberanos derechos, les doy esta expresa y terminante prueba de mi agradecimiento a sus servicios, que la repetiré cuando las circunstancias permitan prestar el juramento recíproco entre mi y el Señorío, con las formalidades señaladas en los mismos Fueros.- Dado en la Antigua, só el Árbol de Guernica a 7 de setiembre de 1834.- Yo el Rey.- Luis de Villemur.

Ya se ha afianzado para siempre la conservación de nuestros fueros y privilegios; y este acto tierno e interesante, que el Monarca, rodeado de su Real comitiva y sentado en medio de la Diputación ha sancionado a la vista de un numeroso y lucido concurso, que lleno de entusiasmo y admiración ha prorrumpido en los más expresivos vivas a nuestro idolatrado Rey y Señor, nunca se ha de separar de nuestra memoria, para que cumpliendo con las leyes de la más sincera gratitud, continuemos arrostrando impávidos toda clase de peligros, fatigas y privaciones, hasta que colocado pacíficamente en el sólio de las Españas, pueda su solicitud paternal dedicarse exclusivamente al bienestar y prosperidad de sus amados Vasallos: así habremos llenado nuestro deber y nos haremos acreedores a la nueva y extraordinaria gracia que nos promete S. M. y a las demás con que su innata munificencia tenga a bien recompensar nuestra fidelidad no desmentida y nuestros inauditos sufrimientos.

Lo anuncia a V. S. la Diputación general para su más completa satisfacción y a fin de que dando a este importante documento la mayor publicidad, sirva de nuevo y poderoso estímulo a la lealtad Vizcaína.

Dios guarde a V. S. muchos años.- Só el Árbol de Guernica a 7 de setiembre de 1834.

El Marqués de Valde-Espina – Fernando de Zabala – Francisco Xavier de Batiz – Miguel de Artiñano, Secretario.

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