Archivo de la categoría: Artículos de Don Carlos Hugo en el diario El País

Pacto o cámara económico-social (29 de noviembre de 1978)

29 de noviembre de 1978

Proponemos una cámara económico-social y no un pacto entre el mundo del trabajo y el poder político. No proponemos un pacto a uno, dos ni tres años entre Poder y representación política o mundo del trabajo, sino una cámara económica y social que realice las negociaciones precisas, el diálogo entre la patronal y la sindical. Queremos sustituir el pacto de Estado o de Poder y proponer los acuerdos bilaterales mundo del trabajo-empresarios. El Poder podrá, entonces, mantener su postura de árbitro y una independencia en la planificación económica, a la vez que apoyar sus proyectos sobre aquellos acuerdos que harán realistas las propuestas para que sean aceptables por las partes. Sigue leyendo

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Política económica y pacto democrático (10 de octubre de 1978)

10 de octubre de 1978

Las jornadas de reflexión organizadas por el Gobierno para preparar un nuevo «pacto» no dejan de ser preocupantes. Porque lo conveniente hoy sería un mecanismo institucionalizado que permita planear abiertamente, entre las fuerzas sociales, sin pactos previos en las alturas, las líneas generales, para luego también adaptar periódicamente y controlar permanentemente la evolución de una economía en tan crítico momento. Sigue leyendo

Autonomía de los pueblos y federalismo (3 de agosto de 1978)

3 de agosto de 1978

¿Son hoy en día soberanos países como Alemania, Gran Bretaña, Francia o España? Formalmente, si, pero de hecho no. En la actualidad son soberanos Estados Unidos y la Unión Soviética, tanto formalmente, de derecho; como realmente, de hecho.

Frente a las potencias gigantes, los diecisiete países europeos no son más que microestados que pretenden defender su soberanía individual, pero que se encuentran cada vez más satelizados, política y económicamente, por los dos supergrandes. La política mundial la llevan ellos, los grandes. Para ser realmente soberanos, los países europeos tendrían que federarse, crear un Estado: con una moneda, con una defensa y con unas leyes comunes a todos. Sigue leyendo

¿Socialdemocracia o socialismo autogestionario? (30 de mayo de 1978)

30 de mayo de 1978

Hasta hace cinco años el carlismo, era el único partido que, en nuestro país, defendía el principio autonómico como base de la unidad federal del Estado. Hoy, casi todas las tendencias políticas han aceptado este concepto, incluso amplios sectores de la misma derecha. Hasta hace apenas cinco años el Partido Carlista era el único partido, a nivel del Estado español, que defendía el socialismo de autogestión. Hoy, las tendencias más amplias de la izquierda aceptan este mismo principio. Sigue leyendo

El Parlamento y la política del consenso (29 de abril de 1978)

29 de abril de 1978

Desbancar al Gobierno, es decir, ser alternativa de Gobierno, no debe ser la única meta de la Oposición ni su meta principal. La función esencial y permanente de la Oposición es otra. Es ejercer la función crítica en nombre del pueblo y públicamente, para realizar el debate decisorio y realizarlo al nivel de la opinión pública. Sigue leyendo

Aislar el monopartidismo para salvar la democracia (8 de marzo de 1978)

8 de marzo de 1978

Todos los tratadistas políticos reconocen que el hecho de las alternativas Gobierno-Oposición es la base fundamental de un poder democrático. Sin esa alternativa se llega simplemente al monopolio del poder por un grupo concreto o coalición de grupos.

Es evidente que la ausencia de alternativa es característica de los sistemas dictatoriales, pero puede ser también la consecuencia de una situación concreta de la democracia. Sigue leyendo

¿Democracia desde la cumbre o desde la sociedad? (4 de febrero de 1978)

4 de febrero de 1978

Los partidos políticos, durante tanto tiempo esperados e indispensables para la democracia, a menos de un año de rodaje ya se encuentran ante un dilema: o se convierten en poderosísimas plataformas para el desarrollo de la democracia o quedan abocados a ser instrumentos de alienación de la sociedad. Dicho en otras palabras, o sirven de cauce natural para el «caudal de ideas» de la colectividad o se convierten en secuestradores de la riqueza política de una sociedad joven y llena de futuro, como la española. Sigue leyendo