Archivo de la categoría: María Teresa de Braganza (Princesa de Beira)

Carta de Cabrera a la Princesa de Beira, desaconsejando nuevas aventuras bélicas (1866)

Publicada en el libro La cuestión Cabrera, de José Indalecio Caso, Madrid, 1875.

Señora: He tenido el honor de recibir las cartas de V. M. de 4 y 17 del corriente. Mi hermano Felipe no me ha escrito ni se donde se halla, por lo que ignoro en que términos se expresó con V.M.; pero es de suponer no se habrá separado de las instrucciones que le di.

Sea como fuere, debo ser claro y explicito, tanto por el respetuoso afecto que hácia V. M. tengo, como mi propio carácter de franqueza y lealtad. Con sentimiento, pues, me atreveré á decir a V.M. que, como regla general, la marcha política que se sigue no puedo aprobarla, porque no es otra cosa que la repetición y la rutina de lo que se viene siguiendo hace más de la cuarta parte de un siglo, y cuyos resultados fueron nulos, y lo peor en ocasiones fatales. Esto solo debiera haber bastado para cambiar de rumbo y seguir otro camino, á fin de rehacer nuestro partido fraccionado, desanimado y hecho pedazos, inoculándole nueva sangre, y con ello nueva vida con otros elementos. Sigue leyendo

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“Carta a los españoles” de la Princesa de Beira (1864)

Aunque por mis cartas de 15 de septiembre y 30 de octubre de 1861, dirigidas a mi hijo Juan, se pudiera entender cuál debe ser nuestra conducta política en las actuales circunstancias, sin embargo, algunos desean mayores explicaciones para tener un norte seguro en los acontecimientos que pudieran de un día a otro presentarse. Con este fin se me hacen especialmente tres preguntas: Primera: ¿Quién es nuestro Rey? Segunda: ¿Qué pienso yo del liberalismo moderno español? Tercera: ¿Cuál será nuestra divisa para lo futuro? Aunque estas tres preguntas encierran un sinnúmero de cosas, trataré de responder a ellas con la mayor brevedad posible.

Y en cuanto a la primera pregunta, además de lo dicho en mis precitadas cartas, debo añadir que, supuesto que mi hijo Juan no ha vuelto, como yo se lo pedía, a los principios monárquico-religiosos, y persistiendo en sus ideas, incompatibles con nuestra religión, con la Monarquía y con el orden de la sociedad, ni el honor, ni la conciencia, ni el patriotismo permiten a ninguno reconocerle por Rey. Pues, desde luego, él proclamó la tolerancia y libertad de cultos, la cual destruye la más fundamental de nuestras leyes, la base solidísima de la Monarquía española, como de toda verdadera civilización, que es la unidad de nuestra fe católica. Sigue leyendo

Carta de la Princesa de Beira a Juan III (1861)

Mi muy querido hijo de mi corazón: El tierno cariño que siempre te he profesado, como a tus dos inolvidables hermanos Carlos VI y Fernando (q. e. g. e.) especialmente desde que huérfanos de vuestra querida madre, quedasteis a mi cuidado; y más que esto, el deber sagrado que contraje, casándome con vuestro querido padre, de miraros como a propios hijos míos, me ponen en la necesidad de escribirte ahora. Esto hago, mirando por tu bien Verdadero y el de nuestra familia, y para su salvaguardia de los derechos del trono de San Fernando y del bien general de nuestra amada España. Este bien no se puede conseguir sino por medio de la unión de todos los amantes de la justicia y de las verdades fundamentales del orden y de la sociedad. La unión sólo puede salvarnos; la desunión pone el triunfo en manos de nuestros enemigos.

Ahora bien: no hay duda de que no existe ya dicha unión entre ti y el gran partido monárquico religioso español. ¿Ha de ser perpetua esta división? Graves acontecimientos amenazan; la sociedad está desquiciada, y todo nos hace presumir un grave cataclismo social, y es urgente que cada uno conozca su posición. He aquí por qué yo, después de haber esperado mucho tiempo, y correspondiendo a las continuas instancias que se me han hecho, me he decidido, al fin, a escribirte, manifestándote lo que me dicen muchos españoles de conocido patriotismo e influencia, unos emigrados, otros residentes en España. Sigue leyendo

Estandarte Real de la Generalísima (1834)

Una de los símbolos más importantes y emblemáticos del carlismo en su historia. El Estandarte real o bandera Generalísima del Ejército de Carlos V, fue bordada por su primera esposa, María Francisca de Braganza, fallecida en 1834, al inicio de la Primera Guerra Carlista.

Forma parte del deposito de bienes que el Partido Carlista cedió, que no donó, en 2000 al Gobierno de Navarra para la creación del polémico y hasta ahora decepcionante Museo del Carlismo. Sigue leyendo

Reales Decretos sobre la bandera de la Generalísima (1835)

Melchor Ferrer (Historia del Tradicionalismo Español, Tomo VIII, Editorial Católica Española, Sevilla, 1946, pp. 12-15).

«La Infanta Doña María Teresa de Braganza, Princesa de Beira, que había quedado en Londres con los hijos de Carlos V, y de su hermana la Reina Doña María Francisca de Asís, y que estaba proporcionando elementos y recursos para las fuerzas que defendían la Legitimidad española, había mandado, por un oficial inglés que se prestó a ello voluntariamente, una bandera bordada por su hermana la difunta Reina, en la que destacaba la Imagen de Nuestra Señora de los Dolores (…). Sigue leyendo