Archivo de la etiqueta: Euskal Herria

El Partido Carlista y los Fueros (1915)

Fuente: Liburuklik

Eustaquio de Echave-Sustaeta (primer director del diario carlista El Pensamiento Navarro), Imprenta de “El Pensamiento Navarro”, Pamplona, 1915.

1915 El Partido Carlista y los Fueros

Existe una edición de 1914 con prólogo de Juan Vázquez de Mella.

La Junta de Merindades de Bizkaia ofrece su apoyo a Carlos VII (1874)

Fuente: Gipuzkoa Kultura

Título: La Junta de Merindades de Bizkaia ofrece a Don Carlos vidas y haciendas en nombre del M.N. y M.L. Señorío: 3 de mayo de 1874.

Libro/ Álbum / Doc. Archivo: El Estandarte Real: revista político-militar ilustrada

Descripción : Edición correspondiente a Julio de 1889. Ilustra el artículo “Las Merindades de Bizkaia y Don Carlos de Borbón” de M.N. Tras retirarse de Bilbao y Somorrostro, el ejército carlista, con Don Carlos a la cabeza, avanzó hacia el interior. A su paso por Durango, la Junta de las Merindades, le solicitó audiencia para mostrarle su apoyo. Basado en una fotografía del cuadro de Antonio Maria de Lekuona.

Jura de los Fueros de Vizcaya por Carlos VII en Gernika (1875)

Fuente: Gipuzkoa Kultura

Título: Jura de los Fueros en Guernica por Don Carlos de Borbón: 3 de Julio de 1875.

Libro/ Álbum / Doc. Archivo: Postáles del País Vasco

Descripción: Fotografía de Comadira. Autografiado. El título del libro lo tomamos de las anotaciones manuscritas de la carpeta.

Real Orden sobre los Ayuntamientos (1836)

Fragmento.

(…) Conforme a estos principios vengo en decretar lo siguiente:

Artículo 1º- La renovación de autoridades municipales para el próximo año de 1837, en todos los pueblos del reino de Navarra y provincias Vascongadas libres del yugo de la usurpación revolucionaria, se hará por regla general en la forma que prescriben las leyes y los fueros, las ordenanzas respectivas, las costumbres vigentes, con las excepciones que a continuación se expresan.

Carlos V – Real Decreto de 01-12-1836.

Real Decreto de creación del Tribunal Supremo Vasco-Navarro (1836)

Ministerio de Gracia y Justicia.- Excelentísimo Señor.- El Rey N. S. se ha servido dirigirme el Real Decreto siguiente:

Habiendo tomado en consideración lo que en vista del informe dado por la Real Junta Gubernativa de Navarra, me habéis expuesto sobre el lamentable abandono, en que por efecto de la usurpación se encuentra la Administración de Justicia, primera necesidad de los estados y base más firme del Solio en los Pueblos de aquel magnánimo Reino, privado de su Real Corte, del Consejo Real, y Cámara de Comptos, y ansiando dar a mis fieles Navarros, modelo de lealtad, y de valor, una nueva muestra de la paternal solicitud, que me inspiran sus virtudes y heroicos esfuerzos, vengo en resolver, conciliando en lo posible con las urgencias y circunstancias del momento, la exacta observancia de los Fueros, que solemnemente he ofrecido conservar y que conservaré fielmente durante mi Reinado. Que hasta el feliz momento que confío en el Señor se aproxima en que todo el Reino de Navarra quede libre del ominoso yugo de la usurpación, hija de la impiedad anárquica, se establezca por ahora en Estella y para lo sucesivo en el punto que sea más accesible a los Pueblos y ofrezca mayores ventajas, un Tribunal Superior compuesto de un Decano que tendrá su gobierno y dirección, otros cuatro ministros y un fiscal con voto en los negocios en que no sea parte, y a los que me reservo nombrar, autorizando además al Decano para suplir, sólo provisionalmente, la falta de Ministros en algún negocio determinado con los Auditores de mi Ejército, y no habiéndolos disponibles, con letrados del país, de lealtad, de instrucción y de virtud; que este Tribunal administre justicia en lo civil y criminal, en segunda y tercera instancia, y en primera en los pueblos en que por fuero o por costumbre debe hacerlo la Real Corte, guardando en todo con la mayor escrupulosidad los fueros y leyes del Reino y sin variar en caso alguno lo que legalmente se practicaba en la época del fallecimiento del Rey mi amado hermano (q. D. g), y que limitadas sus atribuciones a lo puramente judicial y contencioso, la Real Junta Gubernativa continúe dirigiendo durante la actual guerra, como hasta aquí, la parte administrativa, económica y de hacienda, con todas las facultades que le están confiadas y ha sabido desempeñar con un celo de que estoy satisfecho, procurando ambas autoridades la mejor armonía; que los sueldos del Decano, ministros y fiscal sean respectivamente los mismos que disfrutaban en el último Reinado, percibiendo por ahora tan sólo la tercera parte, según está prevenido por punto general, y que, en fin, reunidos en Estella los nombrados para este Tribunal con la Real Junta Gubernativa, me propongan, con carácter de provisionales, los subalternos y dependientes que conceptúen de necesidad absoluta, con todo lo que crea oportuno para que recaiga mi nombramiento y aprobación soberana.

Tendréislo entendido y dispondréis lo conveniente a su cumplimiento. Está rubricado de la Real mano, Real de Elorrio 12 de marzo de 1836.

Don Carlos Hugo en la iglesia de Sokoa (1977)

Fuente: Auñamendi Eusko Entziklopledia

Representantes del Partido Carlista visitan a los huelguistas de hambre encerrados en la iglesia de Sokoa (Lapurdi) en pro de los derechos de los presos vascos, 23 de diciembre de 1977. De izquierda a derecha: Gabriel Zubiaga, Koko Abeberry, Carlos Hugo de Borbón, Mariano Zufía y Julen Madariaga.

Jura de los Fueros de Vizcaya por Don Javier en Gernika (1937)

Fuente: Manuel Martorell Pérez, “Antonio Arrue, el carlista que colaboró en el relanzamiento de Euskaltzaindia”, en Euskera, nº 56, 2011, pp. 847-872.

Pero el acto que mejor ilustra la incompatibilidad ideológica entre el carlismo y el partido único fue la jura por Javier de Borbón-Parma de los fueros vascos en Gernika el 19 de mayo de 1937. El abanderado legitimista había cruzado la frontera solo tres días antes procedente de San Juan de Luz, instalándose en el señorío de Bertiz, junto a la localidad navarra de Mugaire. Durante una inspección por el frente de Vizcaya, en la que también iba acompañado, entre otros, por Arrue, se detuvieron para visitar «el Santo Árbol de las tradiciones vascas», cuando todavía se apreciaban las humeantes ruinas de la Villa Foral. Allí, según el testimonio directo de Ignacio Orbe y Vives, marqués de Valdespina, «ante el Santo Árbol, Su Alteza juró defender como Regente los Fueros Vascos y sus buenos usos y costumbres», teniendo como testigos al sacerdote navarro, capellán de requetés y párroco de Ezquiroz, Fermín Erice, que es quien le toma el juramento, en presencia de Arrue y otros tres mandos carlistas que, contraviniendo las normas «unificadas», saludan militarmente y no con el brazo en alto, como era preceptivo, vistiendo además de caqui, sin la camisa o cuello azul unificados, y tocados con la boina roja (Orbe y Vives, 1938). Sigue leyendo

Comunicado político de Don Carlos Hugo en la conferencia de prensa mantenida en París el 10 de julio de 1975

El pasado mes de diciembre establecí un contacto con la prensa española acreditada en París. Entonces tuve la ocasión de exponer la línea política del Carlismo, así como una serie de consideraciones políticas sobre aquel momento.

Hoy les vuelvo a convocar junto a otros corresponsales de la prensa internacional, agradeciéndoles su presencia e interés en oír al Carlismo.

Esta vez se trata de informarles, con el ruego de que lo hagan llegar a la opinión pública, cuál es la posición del Partido Carlista sobre dos cuestiones que consideramos de importancia para el futuro de España y del Carlismo. Sigue leyendo