Archivo de la etiqueta: Melchor Ferrer Dalmau

Documentos de don Alfonso Carlos de Borbón y de Austria-Este (1950)

Antología de Melchor Ferrer Dalmau, Editorial Tradicionalista, Madrid, 1950.

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Manifiesto de Jaime III en defensa de Cataluña (1927)

Melchor Ferrer (Historia del Tradicionalismo Español, Tomo XXIX, Editorial Católica Española, Sevilla, 1960, pp. 181-182) informaba sobre la génesis y perdida de un segundo manifiesto de Jaime III contra la Dictadura de Primo de Rivera:

«Era casi obligado que todas las personas que fueron Francia más o menos expatriadas trataran de conocer a don Jaime. Incluso los separatistas de Maciá tuvieron este interés. A Francisco Madrid le hizo las siguientes declaraciones: “Creo yo que bajo nuestro régimen Cataluña no tendría necesidad de salir del cuadro peninsular, porque encontraría en él satisfacción suma a sus legítimas aspiraciones de reconocimiento de la personalidad nacional” (…) Otro que también estuvo con don Jaime fue don Francisco Cambó. Pero este tiene ya más trascendencia en sus relaciones con don Jaime. Sigue leyendo

Espada de Jaime III (1911)

El 15 de enero de 1911 una comisión carlista, presidida por Manuel de Llanza, X Duque de Solferino, acudió al castillo de Frohsdorf, residencia de Don Jaime de Borbón, para hacerle entrega solemne de esta espada de honor.

En la actualidad forma parte de los bienes del Partido Carlista cuya entrega fue paralizada ante la deriva del polémico y hasta ahora decepcionante Museo del Carlismo, en el cual sin embargo se encuentra una copia.

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Carta de Alfonso Carlos I a Fal Conde, sobre la denominación de «Comunión Tradicionalista» (1935)

Melchor Ferrer (Historia del Tradicionalismo Español, Tomo XXX, Volumen I, Editorial Católica Española, Sevilla, 1979) recoge que «por carta del 19 de julio, dirigida a Fal Conde, Don Alfonso Carlos dispuso que la denominación oficial de la Comunión sería en lo sucesivo de Comunión Tradicionalista» (p. 112). En este documento Don Alfonso Carlos intenta explicar y justificar su decisión, muy cuestionada entre los antiguos jaimistas, de oficializar el nomenclator de «Tradicionalista», ambiguo en términos dinásticos, frente al históricamente empleado por el partido legitimista español: «Carlista». Sigue leyendo

Real Decreto sobre los nombramientos de Jefes (1934)

Melchor Ferrer (Historia del Tradicionalismo Español, Tomo XXX, Volumen I, Editorial Católica Española, Sevilla, 1979) señala «como importante el Decreto del 4 de enero de 1934, por el que se suspendía la designación de los presidentes de las Juntas Regionales, Provinciales y de Distrito que se venían haciendo por elección, quedando en lo sucesivo el nombramiento de los Jefes nombrados por el Rey o por el Jefe Delegado. Como se ha visto en el tomo anterior, esta modalidad de nombramiento por elección había sido adoptada por Don Jaime a petición de la Asamblea de Zaragoza de 1921» (p. 84). Así en el Carlismo se produjo un importante retroceso democrático en favor de un modelo organizativo más centralizado. Sigue leyendo

Manifiesto de Jaime III recogiendo la herencia de su padre (1909)

Tras el fallecimiento de su padre, producido el 18 de julio de 1909, Don Jaime confirmó como jefe delegado, máxima responsabilidad por entonces del Partido Carlista en España, a Bartolomé Feliú Pérez, nombrado por su padre unos días antes de morir, y encargó inicialmente a Juan Vázquez de Mella su secretaría, que se trasladó a su residencia, el castillo de Frohsdorf, con el fin de redactar el que debería ser el primer manifiesto de Don Jaime como Rey Legítimo. Este manifiesto se suponía que debía ser una actualización del programa político del Acta de Loredan, especialmente en relación a «la cuestión social que había tomado volumen desde 1897» y «la irrupción, en la vida política, de los regionalismos». Sin embargo tal manifiesto no llegó a redactarse nunca ya que «Don Jaime insistía diariamente para comenzar el trabajo, y Mella diariamente lo dejaba para el día siguiente». Desde entonces la relaciones entre Don Jaime y Vázquez de Mella nunca serían buenas. Finalmente dirigió su primer Manifiesto a los carlistas el día 4 de noviembre de 1909. (Melchor Ferrer, Historia del Tradicionalismo Español, Tomo XXIX, Editorial Católica Española, Sevilla, 1960, p. 30).

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