La política y la guerra (1978)

El País

13/08/1978

María Teresa de Borbón Parma

Toda consideración acerca de ambos tiene que empezar «ritualmente» por la frase famosa de Clausewitz: «La guerra es la realización de la política, pero con otros medios.»Para intentar enjuiciar la situación actual hay que acudir a hitos históricos, intentando descubrir las proposiciones ideológicas subyacentes en el papel del militar en cada época. Y poder mejor enfocar la problemática actual. Sigue leyendo

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Un consensus nuevo (1977)

El País

15/01/1977

María Teresa de Borbón Parma

Licenciada en Sociología por la Universidad de París, ha cursado también estudios de Filosofía y Ciencias Políticas. Vive en el exilio desde 1968, con un paréntesis de tres meses de estancia legal en España durante 1976. Trabaja con su hermano Carlos Hugo en la dirección del Partido Carlista, dedicada preferentemente a los estudios ideológicos y relaciones exteriores.

Cuando todas las naciones de Europa desembocaban, de una u otra manera, en el necesario cambio revolucionario que representó la democracia, España se quedó parada en los umbrales de esa conquista. Llegó hasta su formulación, pero no logró entrar de lleno en la democracia. Se puede explicar este fenómeno de muchas maneras y con muchas razones. Sigue leyendo

Mensaje de Don Javier al Montejurra 1976

En este día de Montejurra que es ocasión de encontrarnos todos reunidos junto con mi hijo Carlos quiero mandar desde mi destierro este saludo.

El Carlismo, el más viejo partido popular de España está hoy llamado a aportar a la sociedad moderna unas propuestas para la democracia.

Su concepción federal de la unidad, su concepción plural de la participación ideológica, su concepción sindical y empresarial de la autogestión y su concepción monárquica socialista del poder son y corresponden a la vez al viejo anhelo carlista y a las futuras necesidades del mundo democrático moderno. Sigue leyendo

Carta de Don Javier a los carlistas (1976)

En estos últimos meses se viene reflejando a través de la prensa española una serie de noticias sobre actividades y declaraciones políticas en torno a mi hijo Sixto Enrique.

Dichas noticias por su contenido pueden dar lugar a crear confusión en la opinión pública y principalmente entre los carlistas.

Aunque en su día abdiqué de todos mis derechos y deberes en mi hijo mayor Carlos Hugo y es a él a quien corresponde, junto con la dirección del Partido, tomar las medidas correspondientes que el caso requiere, tengo la obligación de salir al paso porque en algunas de estas noticias que han circulado se ha hecho referencia a mi persona. Sigue leyendo

Carta de Don Javier a la Junta de Gobierno del Partido Carlista (1975)

Ante la posible confusión que ha podido ocasionar la actitud de mi hijo Sixto Enrique y sus manifestaciones en estos últimos meses, quiero hacer constar que la abdicación que en su día hice en mi hijo Carlos Hugo fue un acto de mi expresa voluntad y que, además de por mi avanzada edad, tuvo un alto sentido político. Por un lado el ratificar el éxito de Carlos Hugo en la dirección del Carlismo desde que delegué en él plenos poderes; y por otro lado el garantizar y acelerar, bajo su responsabilidad, el desarrollo político del Carlismo hacia metas de un socialismo plural y de autogestión que responden a la línea ideológica iniciada y llevada a cabo bajo mi presidencia y mi responsabilidad compartida con el Pueblo Carlista. Sigue leyendo

Estatuto de empresa y cámara económica y social (17 de abril de 1980)

17 de abril de 1980

La preocupación por buscar la solución a los problemas económicos, partiendo exclusivamente de los planteamientos de la macroeconomía o de la realización de los equilibrios globales de oferta y demanda, ha eclipsado los planteamientos que parten de la visión empresarial. De algún modo se presupone que si se alcanzan los grandes equilibrios, las empresas podrán realizar los suyos en el desarrollo armónico de la economía de mercado. Pero no es así. Es preciso ir hacia una política económica global que incluya una política empresarial. Para que pueda existir una planificación eficaz, primero hay que llegar a una definición de la empresa, de su función, responsabilidades y un estatuto de la misma. Sigue leyendo